¿Qué son las emociones?

Saber qué son las emociones resulta fundamental para mejorar tu bienestar emocional.

Una emoción es una respuesta inmediata del organismo, que nos avisa del grado de favorabilidad de un estímulo o situación:

  • Situación favorable = emoción positiva.
  • Situación desfavorable = emoción negativa.

Así, las emociones funcionan como una brújula: son un indicador que nos avisa y orienta sobre lo que está sucediendo a nuestro alrededor para que actuemos en consecuencia. No son ni buenas ni malas, sólo son información. Hablo a menudo de ello en mi consulta.

¿Qué son las emociones? Veámoslo con un ejemplo

Para entender mejor qué son las emociones, vamos a revisarlo con un ejemplo.

Imaginemos la emoción de sentir miedo. El miedo nos advierte de un peligro y nos prepara para poder hacerle frente o huir. Por su parte, la ira aparece cuando nos sentimos limitados, ya sea física o psicológicamente, y nos da fuerza y coraje para enfrentarnos y cambiar la situación.

Hay otras emociones, como el arrepentimiento, que nos señalan en qué nos hemos equivocado para que lo podamos rectificar de cara al futuro. Sentimos alegría al lograr nuestras metas o por aquellos acontecimientos que confirman nuestra auto-valía. Y sentimos calma cuando todo está en harmonía.

Así, no hay emociones buenas ni malas, sino una para cada situación de la vida. Todas cumplen con una función importante: advertirnos sobre algo y prepararnos para ello. El problema viene cuando no prestamos atención a nuestras emociones, intentamos reprimirlas o huir de ellas, pensando que son nuestras enemigas.

La metáfora del vehículo y las emociones

Veámoslo con otro ejemplo sencillo, y pensemos en nuestro coche.

Detrás del volante tenemos el panel de control, donde hay unas luces que nos indican cosas importantes del coche: velocidad, temperatura del motor, nivel de gasolina, puerta abierta, luces encendidas, cambiar aceite, etc.

Si se enciende el piloto que indica que hay que añadir gasolina, lo que no haremos será desviar la mirada hacia otro lado o intentaremos fundir la bombilla para no verla, ¿verdad? ¿Qué pasaría si hiciéramos eso? ¡El coche nos dejaría tirados al terminarse la gasolina! Lo que hacemos cuando vemos que se enciende esa luz es ir a una gasolinera y ponerle gasolina. En cuanto hacemos eso, la luz se apaga, ¿a que sí? Entendemos que el problema no es el piloto que se ha encendido, sino que la luz es la que nos está indicando “dónde está el problema”.

Pues bien, con nuestras emociones pasa exactamente lo mismo. Son el panel de control de nuestra vida. Cuando tenemos una emoción negativa lo que debemos hacer, al igual que en el panel de control del coche, es observarla, interpretarla y actuar en consecuencia. ¡Y no mirar hacia otro lado o intentar reprimirla! Cuando hacemos esto, lo que estamos generando son problemas mayores, que muchas veces se verán traducidos en enfermedades físicas o problemas sociales (igual que pasaría si no le cambiáramos el aceite al coche en cuanto se enciende la luz advirtiéndolo).

Y, al igual que sucede en el panel del coche, en el momento en que analizamos la emoción y actuamos en consecuencia, la emoción negativa desaparece.

Cómo podemos aprender a trabajar en lo que sentimos

Ahora que sabemos qué son las emociones, es hora de aprender cómo podemos interpretarlas para saber lo que nos quieren decir.

Al igual que en el símil coche, es importante entender qué quiere decir cada chivato, y qué es lo que debemos hacer cuando este se enciende:

  • El primer paso es observarnos, ver qué sentimos físicamente y cómo nos sentimos emocionalmente (para poder reconocer la emoción fácilmente la próxima vez), y ponerle un nombre: “me siento estresad@» (se ha encendido una luz naranja en el panel de control del coche).
  • Lo segundo es identificar el detonante. Nos dirá cual es el problema que debemos solucionar. ¿Qué es lo que ha hecho que me sienta así? “Que tengo un exceso de trabajo” (esa luz naranja me dice que el coche se está quedando sin gasolina).
  • Una vez sabemos esto, lo que debemos hacer es reflexionar sobre la mejor solución posible. ¿Qué puedo hacer para solucionar el problema? “Ordenar el trabajo por importancia y posponer las tareas que no sean urgentes” (repostar en la gasolinera más cercana, en el caso del coche).

Como ves, si sabes qué son las emociones hay mucho que puedes hacer para sentirte mejor.

¿Tienes dudas? ¡No te preocupes! Estaré encantada de ayudarte. De hecho, me gustaría invitarte a una sesión de terapia completamente gratuita, donde podremos analizar tu problema y crear una hoja de ruta adecuada para solucionarlo. Recuerda: mirar para otro lado no es una solución. ¿Hablamos?

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