Que trato

CONFLICTOS Y PROBLEMAS DEL DÍA A DÍA

La vida es un ciclo constante de retos y problemas, de aciertos y errores, de alegrías y tristezas... Algunas de estas situaciones nos resultan fáciles de afrontar, otras dejan huella en lo más profundo de nuestro ser, provocándonos dolor, conflicto, malestar y enfermedad...

Es importante aprender, desarrollar y mejorar constantemente nuestros recursos y habilidades para que nos permitan afrontar y resolver los retos de la vida diaria de la forma más fácil, saludable y efectiva posible, y así nos generen el mínimo de malestar, dolor y daño colateral.

Mi trabajo consiste en ayudarte, orientarte y darte las herramientas que necesitas para afrontar dichas situaciones y recuperar el equilibrio, la salud y el bienestar que tanto deseas.

¿EN QUÉ TE PUEDO AYUDAR?

- A manejar a la frustración:
Cuando nos equivocamos, no sabemos cómo resolver algún problema o no logramos lo que nos proponemos, tendemos a sentimos mal. Mal gestionado, este malestar puede acabar convirtiéndose en excesiva preocupación, culpa, impotencia, baja autoestima, rabia, desesperación, etc. Hay que aceptar que no se puede tener todo en la vida, que unas veces se gana y otras de pierde y que podemos equivocarnos cuantas veces sea necesario hasta lograr nuestro objetivo.

- A adaptarte a los cambios:
Todo cambio (trabajo, escuela, hogar, amistades...) nos obliga a salir de nuestra zona de confort, requiere un proceso de adaptación y de creación de nuevos recursos. Ante las situaciones de cambio podemos sentir estrés, nerviosismo, insomnio, falta de confianza, miedo... Son emociones normales en bajo grado y se tornan perjudiciales cuando su intensidad aumenta. La vida es cambio constante, y la flexibilidad y rapidez de adaptación son dos recursos necesarios para desenvolverse con eficacia.

- A gestionar de la pérdida (muerte, separación, ruptura...).
Cuando perdemos algo, o a alguien, que es importante para nosotros, debemos enfrentarnos a un nuevo proceso de cambio que suele cursarse con dolor. Podemos sentir tristeza, rabia, angustia, abandono, apatía, depresión... Todas estas emociones son, y deben ser, pasajeras. Cuando no aceptamos la pérdida, nos quedamos anclados en el dolor y la rabia de forma permanente. En esta vida nada es eterno, todo tiene un principio y un final, y debemos aprender a dejar entrar lo nuevo y a salir lo viejo para adaptarnos con mayor rapidez.

- Ante situaciones de competencia:
Vivimos en un mundo de constante competición: Hay pocas plazas y muchos candidatos, y solo los mejores podrán acceder a ellas. Debemos actuar con rapidez y efectividad para conseguir lo que deseamos antes de que se lo lleve la otra persona. Competimos para encontrar pareja, trabajo, comida, imagen social, reconocimiento, atención, etc. Y sentimos estrés, desconfianza, celos, rabia, envidia, odio, rencor... hacia nuestro/s oponente/s. Es importante aprender a actuar de forma eficaz y con asertividad, ya que siempre estaremos compitiendo por conseguir, o mantener, algo o a alguien.

- En secuelas del proceso educativo:
Los padres y profesores tienen un gran poder de influencia sobre los niños. Utilizar afirmaciones negativas o peyorativas para educar provoca grandes estragos en la autoestima del niño, que posteriormente derivan en importantes conflictos cuando se es adulto. Esto sucede porque nuestra mente "cree" que si lo ha dicho un adulto es porque "es cierto" y pasamos a identificarnos con ello, integrándolo como un hecho característico de nuestro ser. Así, crecemos creyendo que "no valemos", que "somos inútiles", que "no lo merecemos" o que "merecemos un castigo", que "no lograremos nada en la vida", que "somos malas personas", que "nadie nos va a querer", etc. Estas afirmaciones provocan baja autoestima, sensación de incapacidad, depresión, auto rechazo, inadaptación, aislamiento, etc. Es importante cuestionarnos todas estas afirmaciones negativas que nos han dicho de niños y aceptar que la vida es aprendizaje y mejora constante, por lo que somos mucho mejores ahora que lo que podíamos ser antes.

- Ante influencias externas:
Hagas lo que hagas, alguien no estará conforme. Constantemente encontraremos personas (amigos, familiares, compañeros...) que no estarán de acuerdo con nuestras decisiones, acciones, objetivos, etc. Y pasarán a criticarnos, rechazarnos o directamente intentaran hacernos cambiar de opinión. Debemos aprender a ser firmes y a confiar en nuestro propio criterio para poder vivir nuestra vida a nuestro modo (y no como los demás quieran que la vivamos). De lo contrario generaremos dependencia, necesidad de aprobación, miedo al abandono, frustración, pérdida del sentido de la vida, etc. Ten claro que tu vida te pertenece solo a ti, y no debes permitir que otra persona quiera vivir su vida a través tuyo, ni tu intentar vivir tu vida a través de otra persona.

- Ante situaciones traumáticas:
La vida está llena de incidentes, y algunos pueden llegar a ser muy desagradables. Accidentes, sustos, agresiones, decepciones, rechazo, insultos.... Todas aquellas situaciones que nos han provocado dolor, miedo o rechazo pueden haber dejado huella en nuestra mente, provocándonos malestar cada vez que las recordamos o haciéndonos "perder el control" cada vez que vivimos una situación parecida. Así generamos alergias, miedo, depresión, ansiedad, agresividad, ataques de ira, pérdida de control, etc. Es importante aprender a liberarnos de las cargas emocionales ancladas a nuestros recuerdos. Lo pasado, pasado está: No permitamos que algo que sucedió en nuestro pasado, tenga el poder de atormentarnos en nuestro presente.

- Con los conflictos interpersonales:
Todas las personas somos distintas: pensamos distinto, queremos cosas distintas y valoramos cosas distintas. Cuando queremos imponer nuestro punto de vista, o no aceptamos el de otra persona, aparece un conflicto; que puede derivar en pelea, discusión o enfado según la ocasión. Estos conflictos pueden convertirse en una lucha de poder, provocar un gran malestar y generar sentimientos de odio, rabia, estrés, impotencia, rechazo, etc. En un mundo social como el que vivimos, es importante aprender a acepar y tolerar las opiniones de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras.

- Ante la inadaptación social:
Como todos somos distintos, tendremos más afinidad con aquellas personas que se parezcan más a nosotros mismos. En ocasiones, nos sentiremos incomprendidos, que no encajamos en el grupo o que los demás nos rechazan... Sentirse así no es malo, es solo un indicador que nos dice que "nos hemos equivocado de grupo". Esta situación mal gestionada puede provocar baja autoestima, dolor emocional, rabia, rechazo hacia los demás, etc. Para saber a dónde encajamos primero hay que conocerse a uno mismo, saber qué es lo que nos gusta y nos disgusta, cuáles son nuestras virtudes y defectos, y que aficiones son las que queremos compartir... Así averiguaremos a que grupos pertenecemos y sabremos por donde debemos empezar a buscar.

- Ante conductas perjudiciales:
¿Cuántas veces te has dicho la frase "no debería hacer esto..." o "no sé por qué lo hago..."? Tarde o temprano, todos acabamos realizando conductas que son perjudiciales para nosotros mismos, que provocan conflictos con los demás, o que no sabemos cómo controlar. Las conductas son acciones que realizamos en busca un resultado; por tanto, toda conducta tiene una intención positiva: busca satisfacer una necesidad. El problema viene cuando utilizamos una conducta en el contexto equivocado (paralizarnos cuando debemos correr, ponernos nerviosos cuando debemos mantener la calma, gritar cuando debemos comprender...). Una mala gestión de nuestras conductas puede provocarnos rechazo, insatisfacción, impotencia, ansiedad, depresión, abandono, etc. Cuantas más alternativas de conducta conozcamos, más asertividad podemos tener a la hora de actuar y de resolver nuestros problemas.

- A superar miedos y fobias:
Sentimiento que aparece cuando tenemos que enfrentarnos a situaciones en las que dudamos de nuestra propia capacidad para resolverlas. Existen muchos tipos miedos y fobias: a lo desconocido, a la oscuridad, a la reacción de los demás, a espacios cerrados, al fracaso, al éxito, al abandono, a animales, etc. Sentir miedo no es malo, es solo una alarma que nos advierte de la posibilidad de un peligro. El problema del miedo es cuando la conducta que llevamos a cabo para afrontarlo, no es la adecuada. El miedo mal gestionado puede provocar dependencia, evitación, rechazo, baja autoestima, etc. Y se supera generando el recurso de confianza y seguridad en que seremos capaces de hacer frente la situación.

Información importante:

Las sesiones de consulta y terapia pueden ser presenciales en Girona o a distancia mediante videoconferencia (Skipe, Hangouts, etc.).
Todas las sesiones son concertadas mediante cita previa. Puede pedir cita llamando por teléfono, enviando un mensaje (sms, whatsapp o e-mail) o rellenando el formulario de contacto. El horario de atención al público es de lunes a sábado de 09h a 21h. En caso de no poder atenderle, deje mensaje con su nombre y teléfono y me pondré en contacto con usted lo antes posible.